Domingo 7 de septiembre

Depender de Dios

… de los [niños] es el reino de Dios (v. 14).


La escritura de hoy: Marcos 10:13-16 James Banks  escribe:

«¡Ay, qué seria estás!», le dije a mi nieta Leilani, de diez semanas. Estudiaba mi rostro con el ceño fruncido mientras le hablaba. «Yo también estaría serio —continué—, al observar este mundo. Pero ¿sabes? Mamá te quiere, Papá te quiere, y Baba y Papa [nuestros apodos como abuelos] también te quieren. ¡Pero lo mejor de todo es que Jesús te ama!».

Entonces, sucedió. Su carita se iluminó con una sonrisa que me derritió el corazón. Como abuelo, me gustaría creer que me entendió, aunque sea imposible. Pero tal vez captó algo de la alegría detrás de mis palabras. La alegría inocente que brillaba en su rostro me hizo recordar lo que Jesús dijo sobre recibir «el reino de Dios como un niño» (Marcos 10:15).

Jesús dijo esto cuando «le presentaban niños» para que pusiera «las manos sobre ellos» y los bendijera (vv. 13, 16). Pero «los discípulos [los] reprendían», pensando que Jesús estaba demasiado ocupado. Eso lo indignó (vv. 13-14).

Los niños son humildes y dependientes por naturaleza. Para recibir la bondad de Dios en Cristo, nosotros también debemos apartarnos del orgullo y admitir nuestra necesidad de Él en todo. Cuando lo hacemos, Él cambia la desesperanza de este mundo por la promesa de una vida con Dios para siempre. Y esto debería hacernos sonreír.

Reflexiona y ora

¿En qué necesitas a Dios? ¿Cómo puedes declarar hoy tu dependencia de Él?

Padre, ayúdame a vivir en tu bondad y a compartirla con los demás.

Lunes 8 de septiembre

Abrazar la verdad de Cristo

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida… (v. 6).


La escritura de hoy: Juan 14:1-7 Karen Pimpo  escribe:

Cuando mi amigo Connor toma fotos con su vieja cámara de carrete, no se molesta en buscar una iluminación atractiva, retocar imperfecciones ni recortar nada antiestético. Sus fotos son auténticas. Se destacan en mis redes sociales frente a fotos muy editadas de personas y lugares maravillosos. Aunque poco convencional, su obra es hermosa porque transmite la realidad.

Todos anhelamos lo que es real, pero a veces, la verdad no nos resulta atractiva. Cerca de su muerte, Jesús declaró: «Yo soy […] la verdad» (Juan 14:6). Sus discípulos se preguntaban cómo podrían llegar a la casa del Padre de la que Jesús hablaba con tanto anhelo (vv. 2-3). No veían que Jesús era la respuesta. Les costaba comprender que Él traería la victoria a través de su propio sacrificio.

Isaías profetizó que el Mesías venidero no tendría belleza ni majestad: «sin atractivo para que le deseemos» (Isaías 53:2). Mucho de lo que dijo Jesús fue tan desafiante e inesperado que puso a la gente religiosa en su contra (Juan 11:45-48). Sin embargo, dio una invitación abierta para conocer la verdad y encontrar la vida real. «Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais», dijo Jesús (Juan 14:7). En medio de un mundo retocado y poco realista, ¡hoy podemos abrazar esa hermosa y auténtica verdad!

Reflexiona y ora

¿Buscas la belleza superficial en lugar de la verdad? ¿Cómo puedes aferrarte más y más a las palabras de Jesús?

Jesús, elijo seguirte como fuente de toda verdad.

Martes 9 de septiembre

No avergonzarse de Jesús

… no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor… (v. 8).


La escritura de hoy: 2 Timoteo 1:6-12 Dave Branon  escribe:

Antes de ser martirizado por su firme fe en Jesús, un pastor africano escribió «La oración de un mártir», que llegó a conocerse como «La hermandad de los que no se avergüenzan».

Sus palabras plantean un reto a todos los creyentes en Jesús, que se hace eco de las palabras del apóstol Pablo en su carta a Timoteo: «No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor» (2 Timoteo 1:8) porque el Espíritu Santo nos da «poder, […] amor y […] dominio propio» (v. 7).

He aquí, en parte, lo que escribió aquel fiel pastor africano: «Soy parte de la hermandad de los que no se avergüenzan. He tomado la decisión. Soy un discípulo [de Jesús] y no cederé, no reduciré la marcha, no retrocederé ni permaneceré quieto. Mi pasado está redimido. Mi presente tiene sentido. Mi futuro está asegurado. […] Vivo por la fe, me apoyo en la presencia de Dios, camino con paciencia, me sostengo en la oración y me esfuerzo por el poder del Espíritu Santo».

Tanto Timoteo como aquel pastor enfrentaron dificultades que tal vez nunca experimentaremos, pero sus palabras nos desafían a mantenernos firmes cuando nuestra fe es puesta a prueba. Podemos no avergonzarnos porque Dios puede «guardar hasta aquel día lo que le [hemos] confiado» (v. 12 nvi): nuestras vidas y nuestro futuro.

Reflexiona y ora

¿Qué te da valor para no avergonzarte de Cristo? ¿Cómo puedes seguir el ejemplo de otros que no se avergonzaron del evangelio?

Dios, ayúdame a mantenerme firme y no avergonzarme de ti en ningún tipo de situación.

Miércoles 10 de septiembre

Impotentes, pero con oración

… no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos (v. 12).


La escritura de hoy: 2 Crónicas 20:2-4, 6-12, 15 Arthur Jackson  escribe:

Anita Bailey se sintió conmovida cuando recibió este mensaje por internet sobre su hijo Jalen: «Hoy estaba recibiendo a la gente en [la iglesia], y un joven se me acercó y me abrazó. […] Me quedé mirando un segundo, lo reconocí y dije: “¡Jalen!”. Nos abrazamos y charlamos. ¡Qué joven agradable!». La mujer había conocido a Jalen en sus días de rebeldía, cuando Anita y su marido, Ed, luchaban por salvar a su hijo de las consecuencias de sus decisiones, que le valieron doce años de cárcel.

Aunque los Bailey se sentían impotentes, no les faltaba oración. Y al rey Josafat, en 2 Crónicas 20, tampoco le faltaba. Cuando se vio acosado por fuerzas enemigas, convocó una reunión de oración (vv. 1-4). «¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú?», oró. «Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos» (v. 12).

¿Alguna vez te has sentido impotente o desorientado ante circunstancias que escapaban de tu control? ¿Por qué no convocar una reunión de oración, a solas o con otras personas? Eso fue lo que hizo Jesús frente a su inminente crucifixión (Lucas 22:39-44). En la oración, las peticiones de las personas impotentes se ofrecen a nuestro Dios todopoderoso en el nombre de Jesús.

Reflexiona y ora

¿Qué te impide llevar tus desafíos a Dios en oración? ¿Cómo puedes asociarte con otros en oración para apoyarse mutuamente?

Señor, ayúdame hoy en mi debilidad mientras fijo mis ojos en Jesús.

Jueves 11 de septiembre

Lamentarse ante Dios

¡Señor, mira mi angustia! Mi corazón está quebrantado y mi alma desespera… (v. 20 ntv).


La escritura de hoy: Lamentaciones 1:20-22 Amy Boucher Pye  escribe:

Contemplé con curiosidad las exposiciones inaugurales del Monumento Nacional y Museo del 11-S en Nueva York, pero mantuve mis emociones bajo control. Eso cambió cuando entramos en la muestra interior, que los conservadores han cerrado sabiamente a los niños y a quienes quieran protegerse de las imágenes más desgarradoras. A medida que me iba encontrando con una historia tras otra de congoja y pérdida, surgían en mí oleadas de lamento.

Cuando presenciamos o recordamos tal destrucción y dolor, podemos unirnos al clamor de quienes han expresado su angustia a Dios. Esto incluye las palabras de angustia que se encuentran en Lamentaciones, que muchos creen que el profeta Jeremías escribió después de la destrucción de Jerusalén. En este poema, libera su pena y angustia por el dolor del pueblo de Dios: «¡Señor, mira mi angustia! Mi corazón está quebrantado y mi alma desespera» (Lamentaciones 1:20 ntv). Sin embargo, mira a Dios como juez supremo, sabiendo que solo Él puede ocuparse del mal: «Venga delante de ti toda su maldad» (v. 22).

Este tipo de clamor a Dios puede ayudarnos a afrontar atrocidades dolorosas como lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001, u otros actos de maldad. Buscamos en Dios ayuda, esperanza, consuelo y justicia.

Reflexiona y ora

Cuando presencias la maldad, ¿cómo mantienes tierno tu corazón ante Dios? ¿Cómo podría guiarte Él a que ores por los que sufren hoy?

Dios, envuélveme en tu gracia y misericordia, y sana mis heridas.

Viernes 12 de septiembre

Guardar los pensamientos en Cristo

… todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro […], en esto pensad (v. 8).


La escritura de hoy: Filipenses 4:4-9 Nancy Gavilanes  escribe:

Vuelta tras vuelta, Katie Ledecky dominaba la carrera de 1.500 metros estilo libre de los Juegos Olímpicos de París de 2024. Durante unos quince minutos, estuvo muy por delante del resto de las nadadoras y sola con sus pensamientos. En una entrevista realizada después de ganar la medalla de oro, en la que estableció un nuevo récord olímpico, Ledecky dijo que pensaba en sus compañeros.

Los nadadores de distancia no son los únicos que necesitan concentrarse en las cosas correctas. Como creyentes en Jesús, también necesitamos cuidar nuestros pensamientos.

El apóstol Pablo animó a la iglesia filipense a «[regocijarse] en el Señor»; a no afanarse por nada, sino a orar por todo (Filipenses 4:4, 6). ¿El resultado? «La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (v. 7). Jesús, el Príncipe de paz, nos ayuda a poner en perspectiva nuestras preocupaciones y problemas.

Pablo también animó a los creyentes: «todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad» (v. 8).

A lo largo del día, seamos conscientes de nuestros pensamientos. Podemos contar nuestras bendiciones y adorar a Dios.

Reflexiona y ora

¿En qué has estado pensando últimamente? ¿Cómo puedes honrar a Dios con tus pensamientos?

Querido Dios, que mis pensamientos te sean agradables.

Sábado 13 de septiembre

En busca de misericordia

… y sabréis que yo soy el Señor vuestro Dios (v. 12).


La escritura de hoy: Éxodo 16:11-16 John Blase  escribe:

Sus fans la conocían como Nightbirde. La cantautora Jane Kristen Marczewski ganó adeptos en un popular concurso de talentos de televisión. En 2017, le habían diagnosticado un cáncer de mama en fase 3. En 2018, entró en remisión. Empezó a hacer giras, pero meses después, el cáncer reapareció. Sorprendentemente, se recuperó. Pero en 2022, Nightbirde murió.

Durante su difícil proceso, escribió en su blog: «Me recuerdo que estoy orando al Dios que dejó que los israelitas permanecieran perdidos durante décadas. Rogaban por llegar… pero los dejó vagar, respondiendo a oraciones que no habían hecho…. Cada mañana, les enviaba pan de misericordia…. Busco el pan de misericordia…. Los israelitas lo llamaban maná, que significa: “¿Qué es eso?”. Lo mismo me pregunto… aquí hay misericordia en alguna parte, pero ¿qué es?».

La historia del éxodo revela mucho sobre la misericordia de Dios. En primer lugar, su misericordia fue prometida a los israelitas: «Os saciaréis de pan» (Éxodo 16:12). Y segundo, su misericordia puede sorprendernos: «No sabían qué era» (v. 15). La misericordia a menudo no se parece a lo que pensamos. Para los israelitas, era el maná. En el caso Nightbirde, escribió sobre el regalo de una manta de una amiga y las manos de su madre.

Reflexiona y ora

¿Cómo te ha sorprendido la misericordia de Dios? ¿Qué podría significar para ti buscar misericordia hoy?

Dios, gracias por tu misericordia. Por favor, ayúdame a buscarla.

Domingo 14 de septiembre

El tierno cuidado de Dios

… en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará… (v. 11).


La escritura de hoy: Isaías 40:10-11, 29-31 Lisa M. Samra  escribe:

Sentada en la unidad de cuidados intensivos neonatales del hospital, visité a una madre mientras su bebé se acurrucaba contra su pecho. En este centro médico tecnológicamente avanzado, los médicos habían «recetado» algo de muy baja tecnología para mejorar la salud del bebé: la mamá debía pasar largos ratos abrazando a su hija.

No hay nada como el amor y la compasión de un progenitor para brindar consuelo sanador a un niño. Vemos esta poderosa imagen en la descripción del profeta Isaías respecto a Dios con su pueblo.

Incluso después de profetizar el inminente exilio de la nación de Israel por haber rechazado a Dios (Isaías 39:5-7), Isaías recalcó al pueblo que Él seguía amándolo y que siempre le proveería. La tierna compasión y el cuidado seguro de Dios se manifiestan en la hermosa metáfora en la que se lo describe como un pastor que, al igual que un padre amoroso, reúne sus ovejas «en su brazo» y las lleva «en su seno» (40:11).

La presencia de Dios nos da paz y protección, y nos recuerda que Él nos lleva cerca de su corazón, como un recién nacido con su madre. Como Él «da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas» (v. 29), el consuelo sanador del Espíritu nos permite afrontar los retos de cada día.

Reflexiona y ora

¿Qué te viene a la mente cuando piensas en el amor de una madre por su bebé recién nacido? ¿Cómo te ha fortalecido el cuidado protector y amoroso de Dios?

Padre, gracias por tenerme cerca de tu corazón.